Moro Hunter se encuentra en la central con Eugenio Casares, un traficante de armas y comienza a hacer negocios con él. Dolores los descubre juntos y les confiesa a Ruben y a Mía lo que vio. Pero Mía decide confiar en Moro, convencida de que Dolores está confundida. Más tarde, Mía lo descubre hablando por telefóno con su cómplice y lo increpa, dolida y furiosa a la vez. Moro, contrariado, la apunta con su arma.Fuente: El trece
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